Como les conté siempre tuve interés por las razas grandes, en fin un día viajando a Hermosillo a visitar a mi amigo Nervio, conocí a Millei una Gran Danes color azul, me enamore al instante, ella casi no me hacia caso, solo el necesario pero ver su porte caminar, como se veía al lado de su familia hizo que repentinamente tuviera sueños con uno igual a ella pero macho.
Al cabo de unos meses sin quitarme la obsesión de la cabeza, conocí a Gibran un excelente hombre y ser humano que tenía tres perros un Golden llamado Sultán, un Sharpei con el nombre de Mongo y el inigualable Fierros un Gran Danés con el que tuve amor a primera vista. conviví mucho con él nos dormíamos juntos, todas las noches tenia su grande cabeza en mi pecho, me despertaba emocionado me acompañaba a bañarme, bailábamos en las fiestas y cuando estaba triste me abrazaba... todo el tiempo quería estar conmigo y yo con él, creí estar con ese ser que invadía mis sueños.
Las cosas no fueron como lo planee y tuve que separarme de Fierros, no por completo pero si no veo diario como antes, no podía lo extrañaba demasiado, muchas veces llore por estar a su lado.
Durante un mes un poco más busque en internet criadores de Gran Danes, solo encontraba arlequines y cafés quería uno que fuera igual a Fierros y un día encontré una camada de 13 perritos azules, enseguida escribí mande fotos de Fierros tome datos y el Viernes terminando de tatuar, no tenia ganas de fiesta ni de salir a ningún lado, le escribí a la chica y fui a conocerlos a las 10:00 pm estaba por Coapa camino a Xochimilco.
Sobreviviendo a la llegada de un Gran Danés
viernes, 10 de junio de 2016
miércoles, 8 de junio de 2016
Los Inicios
Hola!
Esta es mi primera entrada espero pueda deleitarlos con mis escritos. No tengo idea que tanto me puedo extender, seré libre y veré qué pasa.
La intención de este Blog será contar las cosas chuscas que es tener un perro tan grande,noble e inteligente como integrante de tu familia. Para mí un gran reto!
Desde niña había querido un perro grande, mis posibilidades de espacio y económicas no lo permitían, pero ese espíritu de estar cerca de ellos lo traía en mi alma, desde los 8 años adopte muchos callejeros, no podía ingresarlos al departamento por órdenes de mi madre que no le gustaba el hecho de tener mascotas, así que me dedique a alimentarlos, me fascinaba salir a encargos de la familia y caminar por las calles para tener la oportunidad de acariciarlos, darles de comer las salchichas que tomaba del refrigerador a escondidas y obtenía de recompensa una manada de perros agradecidos caminando atrás de mí por esa colonia que no era nada bonita estaban conmigo para ir por las tortillas, a la tiendita, a la papelería, me hacían sentir realmente protegida.
Mientras crecia fueron desapareciendo poco a poco esos cosmpañeros, después entendí que habían campañas del centro de salud donde aveces los capturaban y si nadie los reclamaba y pagaban la fianza eran sacrificados... Mis ahorros posteriores servían para sacarlos cada vez que desaparecía el único que quedó que le decía Güerito.

Se parecia un poco a él.
Mientras crecia fueron desapareciendo poco a poco esos cosmpañeros, después entendí que habían campañas del centro de salud donde aveces los capturaban y si nadie los reclamaba y pagaban la fianza eran sacrificados... Mis ahorros posteriores servían para sacarlos cada vez que desaparecía el único que quedó que le decía Güerito.

Se parecia un poco a él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)